El mercado inmobiliario en la RM está despertando.
Pero no por las razones correctas.
Las cifras de 2025 muestran un repunte fuerte en la demanda de viviendas, impulsado principalmente por el subsidio a la tasa hipotecaria. Las ventas suben y comunas como Santiago, La Florida y Ñuñoa lideran en departamentos.
A primera vista, parece una buena noticia.
Pero conviene mirar más profundo.
- No es un boom estructural. Es un estímulo.
La demanda no volvió porque las viviendas sean más accesibles, sino porque el Estado volvió a empujar el sistema cuando el mercado ya no daba más.
- El precio sigue alto. El ingreso no.
El subsidio ayuda a cerrar operaciones hoy, pero no corrige el problema de fondo: una brecha creciente entre precios inmobiliarios y poder adquisitivo real.
- ¿Qué pasará cuando el subsidio se acabe?
Si no hay más oferta bien ubicada, más competencia y menos rigideces regulatorias, el mercado vuelve a enfriarse. Ya lo vimos antes.
El riesgo es claro:
Confundir reactivación con recuperación.
La pregunta incómoda no es si las ventas suben en 2025.
La pregunta real es si este modelo es sostenible sin muletas.
El mercado inmobiliario chileno necesita más que incentivos coyunturales:
necesita confianza, competencia y una discusión honesta sobre precios, suelo y regulación.
Si no, solo estaremos postergando el ajuste, no evitándolo.

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