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  ¿Y si el problema de la vivienda en Chile no fuera solo el precio? Una familia puede pagar durante décadas por una vivienda y, aun así, descubrir que una parte importante de ese esfuerzo no termina construyendo patrimonio. El artículo plantea un dato que debería hacernos reaccionar: La exención de IVA y la ampliación de los FOGAES podrían reducir significativamente las exigencias de renta. En un ejemplo citado, para una vivienda en Ñuñoa de UF 4.687 , una reducción del dividendo podría superar $1,3 millones al año . Parece una buena noticia. Pero hay una pregunta mucho más incómoda: ¿Por qué una persona que trabaja, ahorra y cumple con sus obligaciones necesita cada vez más subsidios, garantías y mecanismos financieros para poder acceder a algo tan básico como una vivienda? El problema no es solamente el dividendo. Es el precio del suelo. Es el costo de construcción. Es la permisología. Es el financiamiento. Es la escasez de oferta. Es la pérdida de poder adquisitivo. Y, finalmen...
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  El mercado de oficinas está volviendo. Y muchos aún no se dan cuenta de lo que significa. Durante años escuchamos que el teletrabajo cambiaría para siempre la forma de trabajar. Que las oficinas quedarían vacías. Que los edificios corporativos perderían valor. Hoy los datos cuentan otra historia. Según el artículo, la percepción de riesgo del mercado de oficinas sigue disminuyendo, las tasas de descuento bajan y la demanda comienza a recuperarse. Incluso en el largo plazo, se estima que entre un 10% y un 20% de los trabajadores mantendrán modalidades predominantemente remotas, muy lejos de las proyecciones más extremas que se hicieron durante la pandemia. La realidad es que las empresas están redescubriendo algo que nunca desapareció: -La colaboración presencial genera valor. -La cultura organizacional no se construye por videollamada. -La innovación necesita interacción humana. Mientras muchos inversionistas siguen mirando con desconfianza al sector, el mercado ya comenzó a move...
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  Chile podría estar frente a una nueva oportunidad histórica. Pero hay algo que pocos están viendo. Los expertos proyectan que el precio del cobre podría acercarse a los US$5 la libra en el largo plazo, impulsado por la electrificación, la transición energética y una demanda global cada vez más intensa. A primera vista, parece una excelente noticia para Chile. Sin embargo, mientras el cobre sube, las proyecciones apuntan a una realidad menos visible: la capacidad de crecimiento de nuestra economía se estaría reduciendo. Menor productividad. Menor inversión. Proyectos que tardan más en desarrollarse. Menos dinamismo para capturar las oportunidades que ofrece el mercado. Y ahí está el verdadero desafío. Porque el valor de nuestros recursos naturales no determina por sí solo el desarrollo de un país. Lo determinan la velocidad, la eficiencia y la capacidad de transformar esos recursos en crecimiento sostenible. El mundo necesitará más cobre. La pregunta ya no es si habrá ...
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 “El cobre está caro” ya no es una noticia minera. Es una señal estructural de algo mucho más profundo. Mientras muchos miran el dólar o la inflación, el verdadero termómetro de Chile volvió a romper récords: el cobre rozando máximos históricos. Y detrás de ese número aparece una gran oportunidad: ¿Estamos usando este ciclo para construir futuro… o solo para aliviar presiones de corto plazo? Porque cuando el cobre sube: el Estado recauda más, las exportaciones se disparan, el mercado respira, y reaparece la sensación de estabilidad. Pero la historia chilena también demuestra algo brutal: cada súper ciclo genera optimismo… hasta que el precio corrige y deja expuestas las mismas fragilidades de siempre. Dependencia fiscal. Productividad estancada. Poca sofisticación económica. Y una economía completa reaccionando a una sola materia prima. El cobre no solo financia al país. También muestra cuánto seguimos dependiendo de él. La diferencia entre los países ricos en recursos y los países...
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 Mientras muchas empresas hablan de “optimización”, otras están literalmente redefiniendo el valor de sus activos estratégicos. El edificio de Isidora Goyenechea no es solo un activo inmobiliario.   Es una señal. Cuando un ícono corporativo entra en venta por más de US$130 millones, el mercado no está moviendo ladrillos: está reconfigurando capital, liquidez y nuevas prioridades empresariales. Y ahí aparece lo interesante: - Las empresas más ágiles están revisando cómo utilizan sus espacios. - Los inversionistas vuelven a mirar activos premium con atención. - El mercado corporativo está entrando en una nueva etapa donde flexibilidad, eficiencia y ubicación vuelven a ser decisivas. Porque detrás de cada operación emblemática no solo hay una venta: hay una transformación silenciosa del modelo empresarial. Los cambios de ciclo siempre generan incertidumbre.   Pero también crean las mayores oportunidades para quienes saben leer el momento antes que el resto. #RealEs...
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  Hoy no es solo otro titular. Es una advertencia. Un Premio Nobel de Economía anticipa una recesión global. No por una crisis financiera clásica. No por un colapso bancario. Sino por algo más estructural, más silencioso… y más difícil de revertir: La destrucción de la demanda. La guerra no solo impacta territorios. Redibuja mercados completos. El petróleo —motor histórico de la economía— deja de ser un activo estable y se transforma en un factor de incertidumbre permanente. Menos demanda. Menos inversión. Menos crecimiento. Y mientras tanto, muchos siguen operando como si el ciclo fuera el mismo de siempre. No lo es. Estamos entrando en una fase donde: Las reglas cambian más rápido que las estrategias Las proyecciones quedan obsoletas en meses Y la inercia empresarial se vuelve un riesgo La pregunta incómoda no es si viene una recesión. Es si tu modelo está preparado para sobrevivirla. Porque en escenarios como este, no gana el más grande. Gana el que se adapta primero. #Economía ...
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Eliminar el IVA a la vivienda suena, en el papel, como una solución directa. Pero la realidad —como siempre— es más incómoda. Hoy el acceso a la vivienda en Chile no está bloqueado por un solo factor. Está atrapado en una red: costos de construcción disparados, normativas cada vez más exigentes, financiamiento restringido y una permisología que no da tregua. ¿De verdad creemos que eliminar el IVA resolverá esto? El riesgo es otro: simplificar un problema estructural en una medida aislada. Y peor aún, generar expectativas que no se van a cumplir. Porque incluso si el IVA desaparece, los precios no necesariamente bajarán en la misma proporción. El mercado ajusta, absorbe, redistribuye. Y el comprador final —otra vez— queda esperando un alivio que no llega. Lo que está en juego no es solo un impuesto. Es la forma en que estamos entendiendo —o evitando entender— la crisis habitacional. Sin una mirada integral, esto no es una solución. Es apenas una ilusión con buena prensa. #Vivienda #Chi...