“El cobre está caro” ya no es una noticia minera. Es una señal estructural de algo mucho más profundo. Mientras muchos miran el dólar o la inflación, el verdadero termómetro de Chile volvió a romper récords: el cobre rozando máximos históricos. Y detrás de ese número aparece una gran oportunidad: ¿Estamos usando este ciclo para construir futuro… o solo para aliviar presiones de corto plazo? Porque cuando el cobre sube: el Estado recauda más, las exportaciones se disparan, el mercado respira, y reaparece la sensación de estabilidad. Pero la historia chilena también demuestra algo brutal: cada súper ciclo genera optimismo… hasta que el precio corrige y deja expuestas las mismas fragilidades de siempre. Dependencia fiscal. Productividad estancada. Poca sofisticación económica. Y una economía completa reaccionando a una sola materia prima. El cobre no solo financia al país. También muestra cuánto seguimos dependiendo de él. La diferencia entre los países ricos en recursos y los países...